De lo escrito antes sólo quede el negro de lo antaño,
sentencia firme es losa tal guitarra callada a su quejío estridente,
respeto, acato, y la miel se me torna abeja,
compartir es más de lo que sueña tanto sudor insomne.
(poemario anterior suprimido -ya sólo hábil para interesados-, por respecto a la reciente firmeza de una resolución judicial).
Company of Wolves
Bark at the Moon
sábado, 7 de mayo de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Martes de Pasión.
Hay ratos que creo que mi madre me ha engañado...
mi madre me dijo que Dios era bueno, noble ración de sonrisa del infante,
mas a ratos creo que un japonés que cosía su velamen vio a Dios en lo alto de una ola de quince metros,
creo que un español sodomizó a una gallina y murió aplastado por el corral,
veo niños engullidos por los fangos de la inundación de las aguas de Dios, brazo alto al ahogo, agua sucia,
y todo se me antoja como si a veces Dios fuere un auténtico hijo de puta,
un Crom, un Odín, un Zeus, una polla en el culo de un triste, lloroso, monaguillo,
y siento las espinas, pues entonces creo que mi madre me ha engañado,
siento los pianos desafinados por unas manos que no siempre son humanas,
y otros ratos siento que mi alma de cerdo samaritano consentido baila en las bodas del mal y de la hez,
y grito, canto con mi garganta seca de vino amargo, me hundo en mis mares en busca de alguien,
de algo,
porque en los ojos de violadores y asesinos he encontrado los cuernos y los rabos, y el azufre,
porque mi madre no puede ser una jodida farsante,
porque sería como un jinjol del frío Enero que la única prueba de Dios fuera nuestro Belzebub,
pero hasta en los ojos de la mujer hermosa no veo nada,
hasta en los coños más deseados sólo huelo mi anhelo,
hasta en las cruces de las iglesias se me antoja que hay más cenizas de inciensos acres que esperanzas,
y debajo de la mar sólo hay muerte,
y mi madre, hasta mi madre, sabe que Leónicas y sus trescientos eran sólo unos gilipollas.
mi madre me dijo que Dios era bueno, noble ración de sonrisa del infante,
mas a ratos creo que un japonés que cosía su velamen vio a Dios en lo alto de una ola de quince metros,
creo que un español sodomizó a una gallina y murió aplastado por el corral,
veo niños engullidos por los fangos de la inundación de las aguas de Dios, brazo alto al ahogo, agua sucia,
y todo se me antoja como si a veces Dios fuere un auténtico hijo de puta,
un Crom, un Odín, un Zeus, una polla en el culo de un triste, lloroso, monaguillo,
y siento las espinas, pues entonces creo que mi madre me ha engañado,
siento los pianos desafinados por unas manos que no siempre son humanas,
y otros ratos siento que mi alma de cerdo samaritano consentido baila en las bodas del mal y de la hez,
y grito, canto con mi garganta seca de vino amargo, me hundo en mis mares en busca de alguien,
de algo,
porque en los ojos de violadores y asesinos he encontrado los cuernos y los rabos, y el azufre,
porque mi madre no puede ser una jodida farsante,
porque sería como un jinjol del frío Enero que la única prueba de Dios fuera nuestro Belzebub,
pero hasta en los ojos de la mujer hermosa no veo nada,
hasta en los coños más deseados sólo huelo mi anhelo,
hasta en las cruces de las iglesias se me antoja que hay más cenizas de inciensos acres que esperanzas,
y debajo de la mar sólo hay muerte,
y mi madre, hasta mi madre, sabe que Leónicas y sus trescientos eran sólo unos gilipollas.
domingo, 27 de marzo de 2011
Lo Cuadros (convivencia salesiana).
Otra vez...
Al llegar la convivencia sólo conviví conmigo,
pasos de procesión pagana, penitente de marmóleas sonrisas,
y me hago suavemente poco, y me disuelvo, receloso
testigo de tanta ausente presencia,
y huir, y correr, y gritar.
Recuerdo de pronto que no compré las putas pilas AA,
tan sencillo hubiere sido al pasar de galletas y zumos,
como madre soltera me olvidé de los orgasmos, y tal rapaz
es el tiempo, arena toda
extendida en los velorios presuntos de la prevaricación administrativa,
y compruebo que en mi morar sigue oliendo a ti,
que varados los cítricos efluvios de mi dosificador
(esas dos putas pilas AA, hadas de pomelo para mi hogar-despacho,
catas agrias, levas de naranjo, huertos funerales,
tardes de primavera de mi cama-sarcófago, sueños húmedos)
sigue un olor a sal vieja en los documentos penales, en las postales de mi antaño amante,
y entre este lamento voltaico sigo aquí,
regalando mi apariencia al labio y la impostura,
repostero empeñado en el cuajar del desamor,
queriendo lo que no tengo y teniendo lo que no quiero, y no quiero
nunca, hostia, nunca más
quererte,
mercaderes del vino y la Viagra,
almoneda de las pollas que quedaron al pairo
de tus derivas.
Al llegar la convivencia sólo conviví conmigo,
pasos de procesión pagana, penitente de marmóleas sonrisas,
y me hago suavemente poco, y me disuelvo, receloso
testigo de tanta ausente presencia,
y huir, y correr, y gritar.
Recuerdo de pronto que no compré las putas pilas AA,
tan sencillo hubiere sido al pasar de galletas y zumos,
como madre soltera me olvidé de los orgasmos, y tal rapaz
es el tiempo, arena toda
extendida en los velorios presuntos de la prevaricación administrativa,
y compruebo que en mi morar sigue oliendo a ti,
que varados los cítricos efluvios de mi dosificador
(esas dos putas pilas AA, hadas de pomelo para mi hogar-despacho,
catas agrias, levas de naranjo, huertos funerales,
tardes de primavera de mi cama-sarcófago, sueños húmedos)
sigue un olor a sal vieja en los documentos penales, en las postales de mi antaño amante,
y entre este lamento voltaico sigo aquí,
regalando mi apariencia al labio y la impostura,
repostero empeñado en el cuajar del desamor,
queriendo lo que no tengo y teniendo lo que no quiero, y no quiero
nunca, hostia, nunca más
quererte,
mercaderes del vino y la Viagra,
almoneda de las pollas que quedaron al pairo
de tus derivas.
sábado, 19 de marzo de 2011
Filandera.
"A ver cómo escribe un juez heavy..."
Un juez heavy no escribe, no,
un juez heavy no existe, no puede,
sabes bien que navegamos entre los colores, tú misma
ya elegiste mal las telas, y somos de la ausencia del Levante
y sobre ella construimos, misérrimos, nuestra verdad.
Pocas sincronías para tanto diapasón, yo vivo
y es bastante, frente a la vena cierta y el filo álfil,
dímelo tú, pues, cómo escribe un ser que llora,
cómo llora un ser que sigue, cómo sigue un mar que
gota
a
gota
no tiene otra marea que el secarse en la herrumbe.
Un juez heavy no escribe, no,
un juez heavy no existe, no puede,
sabes bien que navegamos entre los colores, tú misma
ya elegiste mal las telas, y somos de la ausencia del Levante
y sobre ella construimos, misérrimos, nuestra verdad.
Pocas sincronías para tanto diapasón, yo vivo
y es bastante, frente a la vena cierta y el filo álfil,
dímelo tú, pues, cómo escribe un ser que llora,
cómo llora un ser que sigue, cómo sigue un mar que
gota
a
gota
no tiene otra marea que el secarse en la herrumbe.
viernes, 4 de marzo de 2011
Hoy.
Quiero cambiar.
No quiero ser yo.
La tristeza que no sea mi vereda.
Sabor agrio que salga de mis dedos.
Quiero correr.
Kilómetros hacia el Norte en mi coche de alfileres.
Escuchar esos gritos, los de las guitarras, los del extraño habitante.
Volar, subir, estamparse contra la verdad.
Dejadame, por favor.
Debo huir, quiero mudar mis dientes por piedras,
no sentir, dejadme, rendir mis banderas,
vacío, quedar hueco, loas del ciego, cantos al sordo.
Otro, sí.
Un nuevo áspid para el campo helado.
Ni nombres ni lágrimas,
barlovar a la boria, blanca, nívea
(o muerta).
No quiero ser yo.
La tristeza que no sea mi vereda.
Sabor agrio que salga de mis dedos.
Quiero correr.
Kilómetros hacia el Norte en mi coche de alfileres.
Escuchar esos gritos, los de las guitarras, los del extraño habitante.
Volar, subir, estamparse contra la verdad.
Dejadame, por favor.
Debo huir, quiero mudar mis dientes por piedras,
no sentir, dejadme, rendir mis banderas,
vacío, quedar hueco, loas del ciego, cantos al sordo.
Otro, sí.
Un nuevo áspid para el campo helado.
Ni nombres ni lágrimas,
barlovar a la boria, blanca, nívea
(o muerta).
viernes, 25 de febrero de 2011
Habrá (improvisación y estudio).
Volverán banderas,
volverán gaviotas, el mastral será el rey de tantos ojos,
no tengo miedo, tornarán las notas del dolor del siempre, adocenado, ataviado de jarrones,
limpios de flores nuevas, anegados por las muertas cúspides de mi antaña ofrenda.
Mientras tanto
sólo estandartes,
sólo cielos solos, sólo la calma muerta del volante sobre el que me empeño,
meanwhile, yes, mutatis mutandi
sólo cuarteles de invierno, y pieles cárdenas, y ojos caídos, ángeles
de la espontánea
y terrible
coyuntura de los garfios que, unívocos, cerebelan tu presencia
omnipresente.
Mas volerán banderas, volverán,
en los muros sucios de las cuidades y en las pollas
lentas
de la vida que se hace.
volverán gaviotas, el mastral será el rey de tantos ojos,
no tengo miedo, tornarán las notas del dolor del siempre, adocenado, ataviado de jarrones,
limpios de flores nuevas, anegados por las muertas cúspides de mi antaña ofrenda.
Mientras tanto
sólo estandartes,
sólo cielos solos, sólo la calma muerta del volante sobre el que me empeño,
meanwhile, yes, mutatis mutandi
sólo cuarteles de invierno, y pieles cárdenas, y ojos caídos, ángeles
de la espontánea
y terrible
coyuntura de los garfios que, unívocos, cerebelan tu presencia
omnipresente.
Mas volerán banderas, volverán,
en los muros sucios de las cuidades y en las pollas
lentas
de la vida que se hace.
viernes, 18 de febrero de 2011
Luna llena.
Cómo te atreves a mirarme a través de la ventana...
Tu solsticio anterior quizás me vio con otra, sí, pero quién coño eres,
puta luna llena, para traerme la pizarra de los erros y las prisas,
quién te ha dicho que algún día fui sincero,
cómo separas la siembra de la paja,
quién te ha hecho galana de esta noche, quién te otorga el derecho a mensurarme,
si ahora yazco en otros brazos, si ahora anhelo otras sonrisas...
Tú sigues arriba, a ti no te importamos, tú no me conoces...
sólo sobreviviendo, y con tu jodida corola
amarrada a mis colchas, asertada contra heridas, redundante
en la inopia del huirte, del escapar
de la sierpe.
Tu solsticio anterior quizás me vio con otra, sí, pero quién coño eres,
puta luna llena, para traerme la pizarra de los erros y las prisas,
quién te ha dicho que algún día fui sincero,
cómo separas la siembra de la paja,
quién te ha hecho galana de esta noche, quién te otorga el derecho a mensurarme,
si ahora yazco en otros brazos, si ahora anhelo otras sonrisas...
Tú sigues arriba, a ti no te importamos, tú no me conoces...
sólo sobreviviendo, y con tu jodida corola
amarrada a mis colchas, asertada contra heridas, redundante
en la inopia del huirte, del escapar
de la sierpe.
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