No soy lo que esperabas de mí.
La niebla anega estos campos otrora luminosos.
La vida va vertiendo sus putadas, y caen telones negros.
Pero sé que te quiero en ese lugar donde no llega la razón.
Pedirte que me esperes entre tanta anexión de lo obscuro.
Las habitaciones sólo tendrían gatos maullando tu ausencia.
El heavy metal sabría a réquiem, el vino sería sólo vino y filo.
Aún la risa es en tu derredor, aún tu tiempo es mi mascarón de proa.
No quiero ser imparcial.
La poesía se me agota sin mi dosis de dolor, y qué me importa.
Sin ti sé que todo me rimaría con gilipollas
Company of Wolves
Bark at the Moon
miércoles, 21 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
Leyes.
Me seco y me aferro a mi último eslabón,
esta cadena que arrastro tiene nombres del pasado,
el derecho al olvido es otra chorrada de los leguleyos,
somos reos con los grilletes del dolor infligido,
señores de un dominio de sales heridas.
Hemos hecho el mal, y nos atrevemos a reírnos.
A pedradas de rabia hemos dominado al hermano.
Ya no sé escribir de la dulzura, de los párpados de llanto sanador,
los ojos ciegos a la belleza.
Qué me pasa, cuándo lo entendí, por qué la lucidez llegó tan tarde,
por qué me arrepiento de tantas hostias como os habéis merecido.
esta cadena que arrastro tiene nombres del pasado,
el derecho al olvido es otra chorrada de los leguleyos,
somos reos con los grilletes del dolor infligido,
señores de un dominio de sales heridas.
Hemos hecho el mal, y nos atrevemos a reírnos.
A pedradas de rabia hemos dominado al hermano.
Ya no sé escribir de la dulzura, de los párpados de llanto sanador,
los ojos ciegos a la belleza.
Qué me pasa, cuándo lo entendí, por qué la lucidez llegó tan tarde,
por qué me arrepiento de tantas hostias como os habéis merecido.
Erratas.
¿Cuál es el perímetro de nuestra valía?
¿Dónde acaba lo que quieren que seamos?
¿Cuándo una hora escasa para mirar al cielo, cuándo
el enojoso trámite de analizar las brújulas
e incluso corregirlas?
Nos no pedimos que esta saja de dentro no parara de sangrar.
Dice mi amada que está hasta el coño de este claudicar,
de este saberse derrotado y cagarse en Dios y rabiar a los relojes.
Yo sólo sé que el dolor es ese corte que nunca nos cosieron.
Sí, la guitarra eléctrica ha desgranado los apellidos de la soledad.
Sí, fuimos monos sucios que sólo quisimos encularnos y poder contarlo.
Hoy las farolas del verano siguen alumbrando las plazas vacías.
Mayo se equivoca en sus tormentas y Javier Krahe ya luce muecas de hastío.
Contra la enfermedad del alma no valdrá alquimia alguna.
La salida de los astros no cesará, y habremos de aceptarnos.
Patear el polvo de barrios anochecidos y esperar nuestro momento.
El de admitir que no son incontables las mareas que aún nos quedan.
El de no guardar rencor y afirmar que no siempre nos equivocamos.
¿Dónde acaba lo que quieren que seamos?
¿Cuándo una hora escasa para mirar al cielo, cuándo
el enojoso trámite de analizar las brújulas
e incluso corregirlas?
Nos no pedimos que esta saja de dentro no parara de sangrar.
Dice mi amada que está hasta el coño de este claudicar,
de este saberse derrotado y cagarse en Dios y rabiar a los relojes.
Yo sólo sé que el dolor es ese corte que nunca nos cosieron.
Sí, la guitarra eléctrica ha desgranado los apellidos de la soledad.
Sí, fuimos monos sucios que sólo quisimos encularnos y poder contarlo.
Hoy las farolas del verano siguen alumbrando las plazas vacías.
Mayo se equivoca en sus tormentas y Javier Krahe ya luce muecas de hastío.
Contra la enfermedad del alma no valdrá alquimia alguna.
La salida de los astros no cesará, y habremos de aceptarnos.
Patear el polvo de barrios anochecidos y esperar nuestro momento.
El de admitir que no son incontables las mareas que aún nos quedan.
El de no guardar rencor y afirmar que no siempre nos equivocamos.
jueves, 8 de mayo de 2014
Perdiendo el tiempo.
Me han dicho que si escribo estoy perdiendo el tiempo./
La poesía es el arte de engañarse a uno mismo./
Me aseguran que en la lírica desatiendo mis obligaciones./
Mas sólo me creo útil cuando me expongo al ridículo./
Se esperan de mí doctas sentencias, justos autos./
Han pasado años y los he contado por miles./
Hoy mis dedos cansados saben que mucho ha sido en balde./
Los vientos han seguido hendiendo la mar y los faros no me han esperado./
Inútiles calendarios frente a quien nada puedes./
La fama es el degolladero de los hombres libres./
Hoy cumpliré conmigo para servir a todos./
Las armas blancas conocen del manar de nuestras noches./
Mis hijos fueron niños con un padre al teclado./
Y aún no entiendo bien cómo brindan su perdón./
Besos que no te di y que ahora llegan tarde./
O quizás aún es momento para abrir puertas ansiadas, las alacenas/
repletas del ahora y el todavía./
Crotal.
Sólo esas dos ovejas han tenido el privilegio,
salieron del maletero del coche que robaste y nadie sabe de quién son,
orgullosas en el cuartel de la Guardia Civil sin nadie que las esquile,
sólo esas dos ovejas, plenas, en la ausencia de los crotales.
Me temo que tú y yo no podremos decir lo mismo.
Todos estamos inventariados y somos de sobra conocidos,
tú eres toda una eminencia en el Registro de Penados y Rebeldes,
en el Barrio de la Fama te conocen y te fían el caballo,
y los dos tenemos nuestros registros en la bendita Agencia Tributaria,
y carnés de identidad de este Estado que todo lo hace por nosotros,
yo con mi corbata y tú con tu ganzúa, somos gentes de las que se espera algo,
esclavos de nuestras glorias pasadas y labradores sin azadas de nuestro provenir,
mano a mano cavando en la tierra ese agujero que habrá de recogernos.
Los bancos saben de nuestras solvencias y yo pago religiosamente mi hipoteca,
la financiera de Toyota me visita mes a mes y Telefónica me felicita el cumpleaños,
todas las tardes tú buscas qué palo dar para seguir tirando mientras yo dispongo
de las leyes del pecado humano, de los pasos que dar en pos del orden público,
y somos jodidas pavesas en medio de esta hoguera del por qué y del cuándo,
y nos han marcado mil veces como a la res que debe su ser a su ganadería,
crotales, argollas, tarjetas sin crédito y tarjetas de visita, todo se nos irá a la mierda,
a la mierda,
miro esas dos ovejas y sé que pacerán donde les dé la gana,
la leche y el abrigo no les hacen indagar sus motivos,
Dios no las ha dispuesto con habilidades sociales ni les importa el porqué,
su mundo se limita a ellas mismas y no temen a la muerte,
quién, quién ha salido ganando en el órdago de la evolución,
tú y yo valemos lo que podamos pagar y al final seremos prontamente sustituidos,
como todos, como todos los ciudadanos libres de este Reino soberano,
iguales en obligaciones, consumidores necesarios, queridos por los nuestros,
señores de nuestra mordaza y fieles senderistas
del camino que otros nos han elegido.
salieron del maletero del coche que robaste y nadie sabe de quién son,
orgullosas en el cuartel de la Guardia Civil sin nadie que las esquile,
sólo esas dos ovejas, plenas, en la ausencia de los crotales.
Me temo que tú y yo no podremos decir lo mismo.
Todos estamos inventariados y somos de sobra conocidos,
tú eres toda una eminencia en el Registro de Penados y Rebeldes,
en el Barrio de la Fama te conocen y te fían el caballo,
y los dos tenemos nuestros registros en la bendita Agencia Tributaria,
y carnés de identidad de este Estado que todo lo hace por nosotros,
yo con mi corbata y tú con tu ganzúa, somos gentes de las que se espera algo,
esclavos de nuestras glorias pasadas y labradores sin azadas de nuestro provenir,
mano a mano cavando en la tierra ese agujero que habrá de recogernos.
Los bancos saben de nuestras solvencias y yo pago religiosamente mi hipoteca,
la financiera de Toyota me visita mes a mes y Telefónica me felicita el cumpleaños,
todas las tardes tú buscas qué palo dar para seguir tirando mientras yo dispongo
de las leyes del pecado humano, de los pasos que dar en pos del orden público,
y somos jodidas pavesas en medio de esta hoguera del por qué y del cuándo,
y nos han marcado mil veces como a la res que debe su ser a su ganadería,
crotales, argollas, tarjetas sin crédito y tarjetas de visita, todo se nos irá a la mierda,
a la mierda,
miro esas dos ovejas y sé que pacerán donde les dé la gana,
la leche y el abrigo no les hacen indagar sus motivos,
Dios no las ha dispuesto con habilidades sociales ni les importa el porqué,
su mundo se limita a ellas mismas y no temen a la muerte,
quién, quién ha salido ganando en el órdago de la evolución,
tú y yo valemos lo que podamos pagar y al final seremos prontamente sustituidos,
como todos, como todos los ciudadanos libres de este Reino soberano,
iguales en obligaciones, consumidores necesarios, queridos por los nuestros,
señores de nuestra mordaza y fieles senderistas
del camino que otros nos han elegido.
martes, 6 de mayo de 2014
Diré que no.
No me vas a domeñar.
Tus hidras no llegarán (al menos hoy) a mis costas.
La luna saldrá, y con la noche vendrá el olvido de los vinos.
La edad adulta se antojará una dolida recidiva.
Tantos años descubriendo la teleología de la angustia.
El juego terminará pero no voy a cambiar, del espanto, ni un nombre.
Sea yo, pues, el que se ría mientras me invade la suerte.
No podrás conmigo, tristeza, no seré yo el que llore al graznar
de esos tus hijos de puta y ácimos violines.
Tus hidras no llegarán (al menos hoy) a mis costas.
La luna saldrá, y con la noche vendrá el olvido de los vinos.
La edad adulta se antojará una dolida recidiva.
Tantos años descubriendo la teleología de la angustia.
El juego terminará pero no voy a cambiar, del espanto, ni un nombre.
Sea yo, pues, el que se ría mientras me invade la suerte.
No podrás conmigo, tristeza, no seré yo el que llore al graznar
de esos tus hijos de puta y ácimos violines.
jueves, 1 de mayo de 2014
Trufo.
Hoy quiero creer en Dios, aunque no toque.
Se ha muerto el perro de mis hijos, mi Trufo, hoy
quiero creer en el Dios de los perros, porque todo es horror.
Dímelo tú, Loli, miénteme...
No somos capaces de ver todas las esferas de la realidad,
nuestra mente se acostumbra evolutivamente a nuestras necesidades,
existen presencias,
hay otras luces y vistas,
yo quiero estar borracho, mi Trufo se ha muerto, se ha muerto
con dos añitos, era un niño, era un cándido blasón de miradas y colas repartidas,
hoy quiero creer en Dios, me importa un pijo el bing-bang, me la suda la verdad,
quiero un lugar para mi Trufo, quiero que esté allá,
yo mismo quiero ir allí, quiero morrearle en su despliegue de amor desprendido,
no me conformo con su cajita cerrada debajo de la casa de mis hijos,
no me conforme con cavar este hoyo y que se lo coman las hormigas,
he visto su cuerpo insepulto media larga hora con mis hijos llorando,
y una puta garrapata que le quitaron se lo ha llevado a la muerte,
a la jodida muerte,
jodido final de todos nos, pero Dios tiene a Trufo a su diestra,
Jesucristo era un tío grande pero dudó, y mi Trufo no,
mi Trufo exhaló tras semanas de calvario, y pensaba en los suyos,
y la cercanía de los suyos era su única arma,
y los veterinarios lo dijeron, no podíamos estar allí,
estábamos lejos de esa clínica donde la trataron de salvar la vida,
no podíamos presenciar su postrera transfusión de sangre,
Trufo tenía dos añitos y no se podía morir,
y por qué sigo yo vivo a mis cuarenta y seis, quién coño soy yo,
yo condeno a los demás y Trufo siempre les amó,
Trufo existe mientras lloro sobre su alfombra,
Trufo victorioso tras las putas bacterias,
Trufo alegre ahora que no le tengo, Trufo que me cuida en las sentinas del Juzgado,
hoy, hoy, hoy, hoy, hoy quiero creer en Dios,
no hay para los humanos esperanza,
sólo hay Dios para los perros, para los inmáculos animales,
hijos que lloran y padre que llora,
os pido, por Dios, que le hagáis un hueco en vuestras vidas,
os pido que le abramos la puerta de su eternidad,
nadie debe morir con sólo dos años,
nadie, cabrón de Dios, tienes derecho a llevarte,
nadie merece tu daga traidora, nadie es tributario de tu camino encendido,
te odio, te odio, te odio,
tienes que existir, tienes a mi Trufo, él te lame mientras dispones sobre nuestra mísera vida,
devuélvemelo, reyezuelo, devuélvemelo, hazle ladrar y salir de su hoyo
horadado en la tierra de la que siempre fue digno,
cavado a sabañón con la fuerza de la lágrima y del viento negro.
Hoy quiero creer en Dios, en aquel que se ha llevado a mi Trufo,
y tú me dices que es todo en balde,
que ese gran hijo de puta resulta que no existe...
Hoy he de creer en ti, Dios, y por mi sangre
que si no existes te labraré de arcilla sobre el pecho de aquel perro que siempre fue mi hijo.
Se ha muerto el perro de mis hijos, mi Trufo, hoy
quiero creer en el Dios de los perros, porque todo es horror.
Dímelo tú, Loli, miénteme...
No somos capaces de ver todas las esferas de la realidad,
nuestra mente se acostumbra evolutivamente a nuestras necesidades,
existen presencias,
hay otras luces y vistas,
yo quiero estar borracho, mi Trufo se ha muerto, se ha muerto
con dos añitos, era un niño, era un cándido blasón de miradas y colas repartidas,
hoy quiero creer en Dios, me importa un pijo el bing-bang, me la suda la verdad,
quiero un lugar para mi Trufo, quiero que esté allá,
yo mismo quiero ir allí, quiero morrearle en su despliegue de amor desprendido,
no me conformo con su cajita cerrada debajo de la casa de mis hijos,
no me conforme con cavar este hoyo y que se lo coman las hormigas,
he visto su cuerpo insepulto media larga hora con mis hijos llorando,
y una puta garrapata que le quitaron se lo ha llevado a la muerte,
a la jodida muerte,
jodido final de todos nos, pero Dios tiene a Trufo a su diestra,
Jesucristo era un tío grande pero dudó, y mi Trufo no,
mi Trufo exhaló tras semanas de calvario, y pensaba en los suyos,
y la cercanía de los suyos era su única arma,
y los veterinarios lo dijeron, no podíamos estar allí,
estábamos lejos de esa clínica donde la trataron de salvar la vida,
no podíamos presenciar su postrera transfusión de sangre,
Trufo tenía dos añitos y no se podía morir,
y por qué sigo yo vivo a mis cuarenta y seis, quién coño soy yo,
yo condeno a los demás y Trufo siempre les amó,
Trufo existe mientras lloro sobre su alfombra,
Trufo victorioso tras las putas bacterias,
Trufo alegre ahora que no le tengo, Trufo que me cuida en las sentinas del Juzgado,
hoy, hoy, hoy, hoy, hoy quiero creer en Dios,
no hay para los humanos esperanza,
sólo hay Dios para los perros, para los inmáculos animales,
hijos que lloran y padre que llora,
os pido, por Dios, que le hagáis un hueco en vuestras vidas,
os pido que le abramos la puerta de su eternidad,
nadie debe morir con sólo dos años,
nadie, cabrón de Dios, tienes derecho a llevarte,
nadie merece tu daga traidora, nadie es tributario de tu camino encendido,
te odio, te odio, te odio,
tienes que existir, tienes a mi Trufo, él te lame mientras dispones sobre nuestra mísera vida,
devuélvemelo, reyezuelo, devuélvemelo, hazle ladrar y salir de su hoyo
horadado en la tierra de la que siempre fue digno,
cavado a sabañón con la fuerza de la lágrima y del viento negro.
y tú me dices que es todo en balde,
que ese gran hijo de puta resulta que no existe...
Hoy he de creer en ti, Dios, y por mi sangre
que si no existes te labraré de arcilla sobre el pecho de aquel perro que siempre fue mi hijo.
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