Company of Wolves

Company of Wolves
Bark at the Moon

miércoles, 8 de febrero de 2012

Digamos blanco.

O cómo escribir con la sonrisa,
o de qué manera tener palabras cuando el corazón se divide, se agrieta en dos,
se ignora en nombres y alabardas (hasta ha tanto como el ayer) ignoradas, o cómo no mentir, cómo,
si no tengo, no, la consuetudinaria ambición por eso que llaman felicidad, y cómo, cómo
cantarla.

Látigos y culebras (esos labios tensos de la lefa) me han parecido tan bellos elementos constructivos,
a mí y a todos vos (jodidos farsantes), de argollas y clítoris anillados hemos edificado estas chavolas
que llamamos meses,
                                poetas, bares,
quiebros de columnas cervicales, podrida mielina hacia la hermosa muerte,
yo y yo de adobe negro siempre recubiertos, versos, falacias, cerraduras oxidadas ante la promesa
                                                          rota
del verano.

De todo eso hemos narrado, dedos llenos de mierda, muecas de orgullo ante el segundo altar de Sartre,
y de pronto querer que la cal se torne blanca, que los pulpos solitarios al tacto de otra mujer y otras sábanas
                                                          pierdan sus ventosas,
que hasta los cuervos que anuncian el frío miren con algo que no sea el horror de Conrad,
quisiera, sí, quisiera, perdonarme, colgar arpones, levar anclas, pero todo,
todo este retornar de Tarots como papel couché de los relojes que tanto he pisoteado,
toda esta declaración de obra nueva en ramas sin espinas,
esta inmensa deuda que me quiero saldar en unos ojos y un erial que llaman esperanza,
todo se me antoja demasiado...
                                               (pero que se mueran, que se vuelvan, los cobardes).

viernes, 23 de diciembre de 2011

Negra Navidad.

No creo...
No creo que nadie naciera en un portal,
ni siquiera se me antoja que ningún mago borracho viera una estrella fugaz,
no puedo creer que unos pastores hicieran otra cosa que cagarse en la noche fría de sus señoritos
                                       (y, si acaso, follarse a sus ovejas),
no creo que el invierno pariera dioses, ni que hubiera sino odio en el alma de los hombres,
no, lo siento, y me temo
que los fariseos simplemente han cambiado túnicas por sotanas,
que las luces y las bolas purpurinas solo ocultan rabias secas,
que queremos, deseamos, pero somos los Herodes de los nuestros,
y no creo, no creo, que nada tengamos que celebrar.

Acaso que alguien se va a atrever a decir un "te amo" (malditas palabras),
acaso que alguien mentirá mientras afila la lija de su sexo,
acaso que, como cada perro, nos lamemos el cipote mientras el otro resbala, acantilado,
acaso que al caer del vino descubriremos que valemos lo que rompemos,
o acaso nada...
felicidad, sí, nuestro deseo de papel de envolver (y mientras no nos jodan),
mientras no me pidas que alargue la mano o te abra mi carne repartida,
fiestas, sí, la del semen que anhela el secar de las lágrimas para encerar las caras,
escorrentías de limas falsas que abrirán las celdas donde debimos quedarnos, reos
inanes,
condenados ya a vagar sin entender, mientras de sonrisas
desdentadas
cargamos las alitas sucias, cuadernos emplumados de derrota,
de tanto ángel
caído.

martes, 30 de agosto de 2011

Kaos.

He tratado de evitarlo, pero en vano.
Vivo en este bajo-G, y todo me termina pareciendo tan anómalo,
tan accidental,
de mis radas y mis lajas isleñas a este erial de ladrillos y torrenteras, al interior,
sí, vivo en la jodida Avenida de Cabo de Palos, Altorreal,
el alea me trajo aquí, donde en la noche sólo escucho a los grillos, y aquí me ahogo,
y conozco a personas, y río a los vinos, y estoy hasta la polla de ir mendigando la amistad
                                                     por tantas carreteras, por pueblos tales hitos cansinos a mis ruedas,
muchas gentes, versos falsos, piscinas donde los ojos otean coños, 
y mis hijos vienen a veces a contemplar las pavesas del gran hombre que no lo fue,
sin que nada tenga más explicación que el que simplemente ha ocurrido,
sin que sea mi vida o vuestra imagen distinta a la del graffiti que no eligió su pared o la herrumbe de su vagón,
y estoy hasta los huevos,
no hay porqué,
sólo estamos aquí,
sólo estoy solo como una canción aleatoria del Spotify de las venas y los dientes,
y os iréis,
dejaréis de lado los nombres cuando mi coche no llegue a vuestras latitudes,
y será el olvido, el Kaos como el orgasmo, los párpados que se cierran al son inquieto
de otra
                                                   última
                                                            noche.

sábado, 13 de agosto de 2011

Cefalú.


A ratos todo esto es mentira,
a ratos sueltos la soledad que cierra mi sombra me pesa, puede como chepa y diente al polvo,
sí, hay veces que puedo huir miles de millas pero me han seguido,
                                                                                              me habéis permanecido,
en lenguas extranjeras, costumbres ajenas, sucios puertos añejos, acá esa soledad es océana,
ha ido cantando por las bocas de los magres hasta sus primos italianos,
y en estas familias lejanas se ha regurgitado, ha llorado su vómito sobre mis pies de lava helada,
porque valgo menos de lo que parezco,
porque parezco aún menos de lo que creo ser,
porque soy incluso mucho más pequeño que mi reflejo,
mi imagen de anillos macarras y de pelos largos sobre el aceite que desaguan las barcas de Ognina,
porque mi reflejo es sólo un momento en una calle estrecha de souvenirs y risas lavatorias,
                                                          y ya se ha ido,
y es cuando entonces sólo mi soledad se torna mía, cuando los gelatos sacan sirlas al pantocrátor,
cuando el andiamo siciliano se descompone, los amigos, los amantes, los esposos y sus hijas de seda
                                                                 me desiertan
en estas calles de tabacchinis, de tratorias, de hermosas ropas tendidas, manteles tales toldos y colores
y quiero irme de mí mismo,
quiero dejarme de lado, quiero no ser yo, quiero reír mas no sé reír sólo, quiero volar pero soy argolla,
y acaso quedará, por Crom,
mi figura en un ciber-café lloviendo sobre las teclas que me alcanzan la voz de Porcupine Tree.


                                                 (Cooooooollaaaaapse the Light into Earth)

miércoles, 20 de julio de 2011

Tras lo más sombrio del lejano territorio.

Ya sabes que habrá otra vez y que morderé el polvo...
habitante del flojo eslabón, de la sed nocturna, allá donde la soledad empapa las paredes,
el semen se almacena y los ojos buscan la mano que ya se rasgó contra todos los quicios,
y de qué sirve...

Volviste a demostrar tu pre-eminencia, loba de red y aliento a vieja,
tu frescura en la derrota de todo lo que puse a tu alcance, reina empeñada
en tu tierra del óxido, la vencedora caléndula
del robín, siempre alerta, siempre royendo el negror de los meses del frío,
fuiste de nuevo tú, la mujer, la lanza que hace de los clítoris tan angrelados
                                              territorios,
y volveré, tornará mi clavo sucio, mi lengua comedora de otros coños,
arengaré a mi ejército contra tus ortos, pues Asgard ha de morir, y en tu siembra de fémina
quedará sólo la dudosa miel de la más escogida
                                                mandrágula.

viernes, 24 de junio de 2011

Firmeza.

Se han cerrado los caños de nuestras ideas,
hoy me han confirmado que ningún recurso puede evitar la verdad, lozas arriba
pues, cerámicas al cielo para aplastarse contra el viento lego,
hoy me callo, hoy soy un seco arroyo en el odio a mí mismo,
yo no lo conseguí,
nadie escuchó lo que oyeron mis oídos,
nadie sabe del terror de entonaciones y ristras de ajos,
sellos de firmeza, certeza oficial, non bis in idem...
poco, pascuas de capirotes perdidos mientras procesaba tu voz, tu risa, tus telefonemas,
todo en balde, balde de flores muertas para las no-tumbas y las no-sentencias,
debo absolver y absuelvo, debo callar y callo, retén de agua dolorosa contra
                                                                  cinco
                                                                          dedos
                                                                                   cruzados.

sábado, 7 de mayo de 2011

Inocente.

De lo escrito antes sólo quede el negro de lo antaño,
sentencia firme es losa tal guitarra callada a su quejío estridente,
respeto, acato, y la miel se me torna abeja,
compartir es más de lo que sueña tanto sudor insomne.

(poemario anterior suprimido -ya sólo hábil para interesados-, por respecto a la reciente firmeza de una resolución judicial).